martes, 9 de junio de 2026

Me asusta la muerte

¿Qué hay después de la muerte?, ¿duele morir?, ¿es algo desesperante?

La única persona importante para mí que ha fallecido es mi abuela. También dos de mis mascotas: Richard Parker y la Kiara. Cada tanto sueño con ellos, nunca los he soñado muertos, siempre están acompañándome como lo hicieron en vida. Y me gustaría saber si pueden hacerlo en realidad, me gustaría saber si siguen existiendo de algún modo. 

Soy atea. Creo que eso hace más difícil un duelo. No intento invalidar el sufrimiento de los demás, pero me gustaría tener una certeza de que al fallecer los volveré a ver en "el cielo", como la tienen los cristianos. Creo que esta incertidumbre me ha llevado a querer creer en lo paranormal, fantasmas, muertos que visitan a sus seres queridos.

Pero me asusta morir. No importa cuanto me intente convencer de que hay alguna especie de vida después de la muerte. Me asusta creer en que en algún momento dejaré de existir, y que eso ocurrirá de la nada. Puedo morir hoy o mañana, dentro de un año o de diez años, de la manera mas horrible que me pueda imaginar o durmiendo. No tengo y nunca tendré la certeza de cómo ni cuándo ocurrirá, creo que eso es lo que más me asusta. ¿Será que soy muy controladora?

Hace un momento me estaba riendo y producto de esa risa me trapiqué. Estuve al rededor de un minuto tosiendo, minuto en el que, por alguna razón, no podía respirar entre toses. Sentía como se cerraba mi garganta. Y fue en ese momento en el que recordé el momento en el que "casi muero" en el 2023.

No recuerdo bien la fecha, pero fue en vacaciones de verano. Una tarde iba caminando sin rumbo con mi mejor amiga de ese entonces, cuando se nos ocurre tomar un capuchino con crema. Fuimos a comprarla al negocio mas cercano a mi casa, y estuvimos comiendo la crema chantilly directo de la lata. Recuerdo esa tarde con mucho cariño, realmente era la tarde perfecta; el cielo estaba despejado, la temperatura era agradable y la compañía era esa amiga tan querida para mí. Unos 20 minutos después de haber empezado a comer la crema, cuando ya no había rastro del sol en el cielo, me comenzó a faltar el aire, me picaban el cuello y los ojos. Fuimos a mi casa y al encender la luz pudimos ver que mi cuerpo se comenzaba a llenar de ronchas, me picaba cada parte del cuerpo, tenía la cara muy hinchada y lo peor: me costaba respirar. Mi amiga fue a su casa y mi mamá me llevó al hospital. El trayecto se me hizo eterno, sé que no fueron más de 15 minutos, pero para mí se sintieron como horas, no podía respirar; lloraba de desesperación mientras rascaba mi cuerpo enconchado y enrojecido. Al llegar a urgencias tuve que esperar unos minutos, al principio sólo habían visto a mi mamá por lo que no pensaron que se tratara de algo tan grave pero, al verme el médico, me ingresaron inmediatamente; estaba sufriendo de un shock anafiláctico. Esa noche la pasé en el hospital. Mientras yo dormía, el doctor le decía a mi madre que sí hubiera llegado 10 minutos después, posiblemente no hubiera sobrevivido.

Seguiré teniéndole miedo a la muerte; porque ésta llega sin avisar, en momentos de alegría, en el momento más inesperado, llega a arrebatarnos la tranquilidad. Supongo [en realidad me calma pensar] que el miedo a morir es una consecuencia del aprecio a la vida, así que en lo único que puedo pensar ahora es en intentar disfrutarla.


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